EL SITIO DE VIENA Y EL CAFE

 EL SITIO DE VIENA Y EL CAFÉ

Todo comienza el 7 de Julio de 1683, este día el gran Visir KARA MUSTAFA PACHA, salió de su campamento de Gyor, rumbo a Viena con un ejercito de aproximadamente 90.000 Hombres, de los vasallos otomanos solo los tártaros participarían en el enfrentamiento, el mismo día el Emperador Leopoldo y su corte salieron de Viena rumbo a Linz.

Los defensores de Viena al mando del Conde Ernst Rudiger von Starhemberg, sumaban 16.000 y contaban con el apoyo de los 8.000 ciudadanos y unos 700 estudiantes universitarios preparados para el Servicio Militar.

 

Las Fortificaciones se habían modernizado en la década de 1670  se reforzaron  antes del Sitio, gracias al Papa Inocencio XI que preparó la ayuda Militar y económica la ayuda ya estaba camino de Viena, aunque no todos los príncipes Cristianos estaban dispuestos a prestar la ayuda, entre ellos Luis  XIV de Francia se negó a ello, ya que era el mismo había animado a Turquía a atacar el Imperio, por lo se le llamó el Rey Moro, y otras monarquías como la española tan solo podían enviar fondos, ya que necesitaban a todos los soldados para defender Flandes.

El 15 de Julio, Viena fue rodeada y comenzó el asedio, con intensos bombardeos que se prolongó durante dos meses, y al igual que ocurriera en el año 1529, los Turcos carecían  de artillería pesada, los defensores de la ciudad tenían mas cañones que los propios atacantes, aunque estos  carecían de munición. Los ataques turcos a las trincheras y las minas, en que los soldados turcos eran unos expertos, causaron  mas daño a las murallas que los propios bombardeos, aunque los defensores  reparaban los daños, erigiendo nuevas fortificaciones detrás de las brechas abiertas  en la muralla.

El Visir ordeno cavar trincheras subterráneas para que los minadores pudieran acercarse a la base de las murallas, y una vez que las minas hicieran explosión podrían lanzarse al ataque general.

Cuando el día 6 de septiembre los Vieneses esperaban el ataque final, pero inexplicablemente Kara Mustafa aposto a su ejercito ante las murallas de la ciudad intentando que la ciudad se rindiese, y de esta forma dio tiempo a que llegasen los refuerzos.

La batalla decisiva tuvo lugar el 12 de Septiembre cerca de Kahlenberg, en los limites de los bosques de Viena, las tropas aliadas formada por tropas de Baviera, Sajonia, Franconia, Suaba, las fuerzas Imperiales y las ultimas en llegar las del rey Polaco Jan Sobieski.

El visir Turco infravalorando las fuerzas de refuerzo, atacó a las tropas cristianas tan solo con su caballería, Kara Mustafa esperaba que el ataque cristiano fuese el 11 de Septiembre  y ordeno a sus soldados que estuvieran despiertos durante toda la noche, y aunque el ataque comenzó en la madrugada del día  12, el grueso del ataque comenzó a las 15 horas cuando el sol caía con toda su fuerza, que fue lo que decidió el final de la batalla, que termino definitivamente a las 18,00 horas. Los que no murieron en el enfrentamiento huyó del campo de batalla, dejando atrás el campamento otomano al completo, este botín distrajo a los cristianos y no persiguieron a los Turcos.

Cuando los Turcos huyeron dejaron atrás sus 25000 tiendas de Campaña, 10000 bueyes, 5000 camellos, y una abundancia enorme de oro detrás de los Vencedores, aunque el verdadero tesoro fue el abandono en una tienda de 500 sacos de café, el botín se distribuyo, pero nadie quería esa semilla de Café un tanto extrañas y tampoco sabían que hacer con ellas, excepto uno de los espías Polacos, al que se le da permiso para abrir la primera casa de café,  a esta casa se lea signa el nombre de la Botella Azul, haciendo el mismo café que había aprendido en Estambul, pero a la mayoría de los Vieneses no les agradaba este nuevo tipo de bebida, por la cantidad de posos que contenía y por sus gusto amargo, por lo que decide filtrar el Café y añadirle un poquito de Crema y miel, y en ese momento nace el CAFÉ VIENES, el mismo que hoy se hace con nata montada y azúcar como endulzante. En la nueva casa de café también decidió poner periódicos a disposición de su Clientela, creando de esta forma un lugar de convivencia y  discusión.

Existe otra historia que atribuye a un Armenio de origen Italiano, ser el encargado de suministrar el café guardado a los Turcos, quien después importaría las semillas por Barco a través del puerto de Venecia, los cafés Vieneses eran exclusivos para los Caballeros, una tacita de Café mientras leían los periódicos, o escritos austriacos o Alemanes, jugaban al Ajedrez o a las Cartas, arreglaban negocio o concretaban acciones políticas.